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Autores: Domingo Arancibia-Tagle Equipo: Renata Mattei Ubicación: Pomaire, Chile Año: 2026 Superficie: 140 m² La vivienda se inspira en la arquitectura vernácula chilena, reinterpretando el tradicional corredor como un espacio intermedio protegido, capaz de mediar entre el interior y el exterior. Más que un elemento de circulación, este umbral sombreado establece una forma de habitar el paisaje, permitiendo a sus habitantes desplazarse, permanecer y observar su entorno mientras permanecen resguardados de las condiciones climáticas. El proyecto se organiza a partir de un sistema estructural modular definido por una retícula de 2,37 metros. Una serie de columnas híbridas —de hormigón en su base y madera en su parte superior— sostienen una secuencia de cerchas de madera que configuran un volumen claro y longitudinal. Este ritmo estructural aporta orden espacial y lógica constructiva, reforzando la simplicidad y coherencia de la forma arquitectónica. En el centro de la vivienda se sitúa un patio interior concebido como el corazón del proyecto. Diseñado como un jardín de luz, este espacio introduce vegetación en el ámbito doméstico mientras distribuye iluminación natural hacia el interior de la casa. El patio establece una relación continua entre arquitectura y naturaleza, generando atmósferas cambiantes a lo largo del día y reflejando la afinidad de la familia por las plantas, los jardines y los paisajes vivos. Más allá de su función ambiental, el patio se convierte en un lugar de contemplación y orientación, en torno al cual se desarrolla la vida cotidiana. Coronando esta organización se encuentra una gran cubierta continua de ladrillo, construida con tejas de arcilla tradicionales. En referencia a la arquitectura vernácula de la zona central de Chile, la cubierta unifica la vivienda bajo un único plano protector, reforzando al mismo tiempo su carácter horizontal. Sin embargo, lejos de funcionar como una superficie cerrada, la cubierta se activa mediante una serie de volúmenes cerámicos artesanales que emergen a través de ella. Estos elementos funcionan como lucarnas habitables más que como simples aperturas convencionales. Cuidadosamente distribuidos en distintos puntos de la vivienda, aportan luz natural, ventilación y experiencias espaciales específicas al interior. Algunos responden a requerimientos funcionales, como el paso de una chimenea, mientras que otros enmarcan fragmentos de cielo, transformando las actividades cotidianas en momentos de conexión con el paisaje y con el paso del tiempo. En el dormitorio principal, una linterna cerámica se abre hacia el cielo, estableciendo una relación visual directa con él y extendiendo la experiencia de la vivienda más allá de sus límites físicos. El proyecto busca un equilibrio entre tradición y reinterpretación, combinando arquetipos arquitectónicos familiares con estrategias espaciales contemporáneas. A través de la interacción entre patio, corredor, estructura y cubierta, la casa establece un diálogo sereno entre clima, materialidad y paisaje, proponiendo una forma de habitar profundamente arraigada en el lugar, pero abierta a la luz, la naturaleza y los ritmos de la vida cotidiana.

Candelaria Goyenechea N° 3900 /  Vitacura, Santiago Chile / contact: info@normal.cl2026

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