Autores: Domingo Arancibia-Tagle + Renata Mattei Ubicación: Santiago, Chile Año: 2026 Superficie: 10.964 m² Ubicado en el centro histórico de Santiago, el proyecto propone un edificio residencial contemporáneo que responde a las condiciones ambientales, urbanas y sociales de uno de los barrios más consolidados de la ciudad. El desarrollo contempla 170 viviendas organizadas en una composición de tres volúmenes interconectados sobre dos niveles subterráneos. El edificio se estructura a partir de un volumen de seis pisos hacia la calle Santo Domingo y dos volúmenes de cuatro pisos ubicados en la parte posterior del terreno. Entre ellos se configura un patio central que introduce luz, ventilación y vegetación en el corazón del proyecto, generando un espacio comunitario protegido que mejora la calidad ambiental y establece conexiones visuales entre los distintos cuerpos residenciales. La disposición volumétrica busca equilibrar la continuidad urbana con una escala doméstica. Mientras el volumen que enfrenta la calle refuerza el frente urbano existente y contribuye a la definición del espacio público, los volúmenes posteriores de menor altura reducen la percepción de masa del conjunto y generan un ambiente residencial más íntimo en torno al patio. Esta estrategia mejora el acceso a iluminación natural y ventilación, al mismo tiempo que crea una secuencia de espacios exteriores compartidos al interior de la manzana. Uno de los elementos arquitectónicos más característicos del proyecto es la fachada de doble piel orientada hacia la calle Santo Domingo. En ella, un sistema de celosías exteriores funciona como una capa protectora capaz de responder a dos condiciones propias del centro de Santiago. En primer lugar, proporciona control solar frente a la exposición norte, reduciendo la ganancia térmica y mejorando el confort interior. En segundo lugar, genera un filtro de privacidad entre las viviendas y la calle, respondiendo a una situación habitual en muchos edificios del centro de la ciudad, donde los departamentos se encuentran directamente expuestos a la actividad urbana y al tránsito peatonal. Más allá de su desempeño ambiental, el sistema de celosías actúa como un elemento mediador entre lo público y lo privado. La fachada filtra la luz solar, suaviza las vistas y otorga una identidad propia al edificio, permitiendo al mismo tiempo que los habitantes mantengan una relación visual con la ciudad. Esta envolvente mejora el desempeño energético del conjunto y contribuye a generar un entorno residencial más confortable y protegido. El proyecto entiende la vivienda como una condición tanto urbana como colectiva. Su organización en torno a un patio central, la articulación de múltiples volúmenes y la incorporación de una fachada sensible al clima buscan mejorar la calidad de vida cotidiana de sus habitantes, al tiempo que aportan positivamente al tejido histórico del centro de Santiago. La propuesta cuenta con la aprobación del Consejo de Monumentos Nacionales, lo que confirma su compatibilidad con los valores patrimoniales y el carácter urbano de su contexto, permitiendo al mismo tiempo la incorporación de nuevas viviendas en una de las áreas históricas más significativas de la ciudad.


